Crítica: Dream Theater – Distance Over Time (2019)

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Pese a llevar cierto tiempo dejando a un lado los nuevos lanzamientos de Dream Theater y no darles más de una incompleta vuelta al poco de su salida he decidido darle una oportunidad a su nuevo álbum «Distance Over Time«. Y seré honesto, al igual que sus tres anteriores discos, lo he escuchado por su portada, cómo me ocurre en muchas ocasiones. Y ésta vez creo que ha valido la pena.

Por fuera tiene un empaque realmente bonito, la portada es obra de Hugh Syme, diseñador que lleva trabajando con la banda desde Octavarium (2005) y que se ha encargado de multitud de discos de carácter progresivo entre otros géneros. Syme, además, es el creador del logotipo clásico de Rush.

Su primer corte es «Untethered Angel» de unos seis minutos de duración y ritmo bastante pesado. LaBrie ofrece un buen registro vocal en éste primer tema pero se siente algo desencajado, no sabría explicar la sensación pero pese a la gran producción de qué goza el álbum parece que esté forzando sus capacidades. Como de costumbre Jordan Rudess realiza un gran trabajo tras los teclados y nos regala una de las mejores composiciones del disco.

«Paralyzed» es el tercer adelanto del álbum y personalmente, el más flojo de ellos. Un tema clásico pero con cierto tufillo a tantos otros cortes de la banda. Y es algo que no me asombra porque con los últimos lanzamientos de la banda he tenido siempre la misma sensación, parece que la propia banda se reinterprete a sí misma en cada nuevo disco pero arriesgando lo mínimo, se dedica únicamente a apostar por su exitosa fórmula y cumple lo justo, algo que no ocurre con su tercer tema «Fall Into The Light» que suena algo más fresco y trabajado, con un trabajo espectacular por parte de Petrucci a las seis cuerdas y de Mangini a los parches.

Petrucci es un gran guitarrista, de eso no hay duda, pero en éste disco parece poco inspirado. Su trabajo es siempre de una calidad superior y en «Fall Into The Light» nos ofrece su mejor faceta, pero es algo que no veremos a menudo en el resto de temas que se antojan insípidos.

En «Barstool Warrior» nos topamos con los Theater más clásicos que se remontan a su primera etapa como banda y nos ofrecen un tema que bien podría haberse incluido en Images And Words (1992). No es el mejor del álbum, pero es de los más disfrutables y entrañables a su vez.

En «Room 137» nos topamos con el lado más oscuro de la banda, el que pudimos ver en algunos cortes de Train Of Thought (2003), personalmente uno de los más atractivos y disfrutables. Aunque no llegue al nivel de temas como «Honor Thy Father» es a su vez uno de los más entretenido del álbum junto a «S2N«, el siguiente corte del plástico.

Ya habiendo analizado la primera mitad del disco sigo teniendo la sensación de escuchar pedazos de otros temas y además noto cierta sensación de agotamiento en estas nuevas composiciones, o bien una falta de tiempo a la hora de escribir los nuevos cortes.

«At Wit’s End» es el tema más largo del álbum y pese a mantener un ritmo adecuado y gozar de un nivel compositivo más trabajado que en temas anteriores noto que LaBrie sigue forzando algunos registros intentando llegar a algunos niveles que, de estar plenamente capacitado para ello aportarían un gran sonido a la banda pero quedan en agua de borrajas e incluso se sienten forzados de forma innecesaria.

En «Out Of Reach» encontramos una gran balada, un pseudo «I Walk Beside You» de menor calidad que aún y así no frena el ritmo del disco y nos prepara para «Pale Blue Dot«, el corte más trabajado e intenso del álbum. Con sus ocho minutos y medio de duración plantea un escenario algo caótico y muy enrevesado, una arquitectura que el quinteto de Long Island ya conoce bien. Sus solos de guitarra encajan perfectamente con las harmonías del teclado y además de ofrecer una sensación de locura es a su vez como llegar al clímax musical por momentos. Tiene algunas reminiscencias a Six Degrees Of Inner Turbulence (2002) y su «The Glass Prison» pero con una estructura más parecida a «In The Presence Of Enemies, Pt. 1» de Systematic Chaos (2007) con algo de su magnífico Falling Into Infinity (1997).

Cierra el álbum «Viper King«, un tema estándar de cuatro minutos de duración que nos trae a los Theater más Purple de los últimos años. La influencia de Paice, Blackmore y compañía es muy notoria en éste último tema y es, a su vez, uno de los mejores cortes del álbum.

En definitiva, para mi gusto es un disco muy superior a su homónimo de 2013 y más atractivo que su anterior The Astonishing de 2016, pero sigo intentándolo cada vez que sacan un disco nuevo y se me antojan algo flojos. Bajo mi punto de vista necesitan un poco de aire y trabajar más sus nuevos temas de cara a un nuevo disco de estudio. Pero que ésto último no os haga perder la fe, Distance Over Time es un buen disco que al menos deberíamos escuchar por simple curiosidad.

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Sobre Mario Marín 809 Artículos
Melómano, cinéfilo y adicto a las letras. Redactor y administrador en "Manners Of Hate Metalweb", naturalista, amante de todo tipo de animales, me encantan los videojuegos, la ciencia ficción y el mundo cyber-punk. Nací en otoño de 1992, fan de las letras desde que tengo uso de razón, amante del buen cine y seguidor acérrimo del buen rock. Estudié informática, sector al que me dedico hoy en día y dediqué horas al aprendizaje de inglés que no he podido aprovechar al máximo. Amo la naturaleza y me encanta perderme en el bosque en mis ratos libres. Dedico tiempo a jugar a la videoconsola y en ratos libres compagino mis estudios con la escritura, aunque ésta última con menos frecuencia. Soy padre de dos gatos muy cariñosos.

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