Treinta y cinco discos que cumplen 35 años – Parte I

Aunque la década de los ochenta fue donde cantidad de bandas proliferaron y consolidaron su carrera musical, hoy me voy a centrar en analizar diez álbumes que vieron la luz a lo largo de 1984, uno de los años más importantes para el heavy metal en general, donde cantidad de estilos nacieron a la vez, cimentando así las bases de algunos géneros que vendrían más tarde gracias a algunos de los lanzamientos que hoy comentaré.

He completado el listado distribuyendo los treinta y cinco álbums en cuatro diferentes artículos, así que hoy me centraré única y exclusivamente en el listado de éste primer artículo. No los he ordenado de ninguna forma, es el orden en que he ido recopilando ideas y así se ha quedado, finalmente.

Stryper – The Yellow and Black Attack

Si bien hay algo que encontraremos a lo largo de éste artículo (y el resto de artículos que traten sobre 1984) es la cantidad de bandas que debutaron en dicho año.

Una de ellas es Stryper, una de esas bandas que poca gente tomó en serio en su momento debido al contenido de sus letras, que trataban en gran parte sobre el cristianismo y quer apartó a cantidad de fanáticos del metal más puro por el simple hecho de que el cuarteto fuese creyente e incluyese como subtítulo «Isaiah 53:5«, una clara referencia a uno de los libros que forman la Bíblia.

En 1984 ponen en la calle su debut tras un año componiendo el que sería su primer lanzamiento, que finalmente es un EP compuesto de 6 temas y cuya duración es inferior a los 24 minutos. Pese a que el álbum está bastante olvidado a día de hoy y sería su hermano mayor «To Hell With The Devil» el que los catapultaría al éxito, «The Yellow And Black Attack» esconde varias joyas del metal ochentero como puede ser la excelente «Loud ‘N’ Clear» con la que abre el álbum o «You Know What To Do«, otro de los temas más rescatables del disco.

Si bien no cuenta con la mejor producción del momento, hay que destacar que pese a ser un álbum bastante simple cumple con creces su tarea y situó en el mapa a los californianos, liderados por los hermanos Sweet.

El cuarteto acabó teloneando a bandas como Ratt y Bon Jovi, éste último también editaría su debut ese mismo año, pero un Richie Sambora le robaría el protagonismo a Michael Sweet, que quedaría relegado a un segundo plano de por vida.


Mercyful Fate – Don’t Break The Oath

«Don’t Break The Oath» es el segundo lanzamiento de Mercyful Fate, banda liderada por King Diamond, un pseudo-precursor del black metal que combinaba el heavy metal clásico con el uso de sus característicos agudos y unas melodías afiladas aderezando el contenido de las líricas con elementos ocultistas y pasajes satánicos.

Aunque nunca he sido gran seguidor del vocalista, reconozco que su sonido transgresor y la propuesta musical que presentaba en Mercyful Fate crearía escuela. No recuerdo cuál fue el primer tema de éste álbum que escuché, probablemente sería «Gypsy» o «Nightmare«, pero recuerdo que se me hizo bastante pesada y redundante.

Con los años ha ido creciendo en mí, pero nunca ha llegado a ocupar el lugar que otros discos sí ocupan en mí a día de hoy. Temas como la metálica «Night Of The Unborn» o «Come To The Sabbath«, que cierra el álbum, me siguen pareciendo grandes clásicos que jamás pasarán de moda. El sonido afilado de las guitarras y la producción casposa mezclada con los ritmos más progresivos, en el sentido más prehistórico del término, hacen de éste disco una pequeña joya que no puede faltar en la colección de cualquier amante del metal.

Atención, no con ésto quiero decir que «Don’t Break The Oath» sea un clásico indispensable, no nos equivoquemos. Yo soy el primero que depende del día me puedo poner un «Desecration Of Souls» y dejarme el cuello con su sonido denso y heavy o bien puedo obviar por completo al vocalista y cualquiera de las bandas de las que haya formado parte. Hay que tener un cierto nivel y hay que tener en cuenta que es un álbum con una producción bastante justita, algo que se nota y no juega a su favor.

Poco más podría decir de éste clásico del heavy metal. El danés sabe lo que hace y pese a repetir la fórmula una y otra vez, siempre da en el clavo.


Holocaust – No Man’s Land

El segundo elepé de los escoceses Holocaust no disfrutaría del mismo éxito que su debut, «The Nightcomers«, que salió tres años antes. De hecho, poca gente recuerda su segundo lanzamiento tras «Hypnosis Of Birds«, considerado hasta la fecha su mejor álbum en cuanto a producción y composición.

Pero hoy hablaremos de éste olvidado y brutal «No Man’s Land«, el álbum con el que les descubrí y que para un servidor tiene un sitio especial en mi colección de NWOBHM.

El disco está compuesto de diez temas de corte rápido y una breve instrumental, situada en la segunda cara del larga duración. Desde el primer tiento de éste metal más clásico degustamos el sabor a unos Tank con más parte de Motörhead que los propios Tank.

El tema que da título al álbum, «No Man’s Land«, es perfecto para una noche de puro metal, un tema que pese a sonar pobre y repetitivo, cumple su tarea. En cambio, con la excelente «We Will Rock And We Will Roll» ocurre lo contrario, es un tema enérgico y más trabajado que cuenta con uno de los mejores solos de guitarra de todo el álbum.

No es el álbum definitivo dentro del heavy metal, pero aunque me pese mucho decirlo, creo que aún no he encontrado un álbum que sea capaz de ocupar ese lugar. Aún y así, temas como «Alone» o «On The Ropes» harán las delicias de los amantes del heavy metal clásico y sin pretensiones.


Iron Maiden – Powerslave

Llegamos a uno de los momentos clave de ésta lista, hablamos del icónico «Powerslave» de Iron Maiden, uno de los mejores álbumes de la historia y un clásico instantáneo desde el momento en que vio la luz.

«Powerslave» es un disco complicado para un servidor. Tiene una de las mejores portadas de la historia, que además recoge una de las temáticas más interesantes para el que aquí escribe, el Antiguo Egipto, aderezada con cantidad de guiños a películas, dibujos animados y muchas más cosas que no quiero desvelar al que nunca haya pasado horas escudriñando una de las mejores portadas de Derek Riggs.

Aunque no le quito el mérito que merece un álbum tan pivotal como «Powerslave«, siempre he sido más del «Killers» o del «The Number Of The Beast«, pero reconozco que si no hubiese sido por el álbum del que hoy hablamos, los Maiden de «Seventh Son Of A Seventh Son» o «Somewhere In Time» no existirían.

El quinto álbum de los británicos contiene dos de los singles más exitosos de la banda, hablamos de la venerada «Aces High«, que abre el disco por todo lo alto con unas guitarras de infarto, y hablamos también de «2 Minutes To Midnight«, el tema que sigue a continuación y que está compuesta como una protesta sobre la guerra nuclear.

Recordamos que en 1984 la Guerra Fría alcanzaba un punto crítico tras el fallecimiento de Yuri Andropov y Konstantin Chernenko asumía el mando de la Unión Soviética, momento en que las cosas se ponían aún más tensas, de ahí a que un tema como «2 Minutes To Midnight» cobrase la fuerza necesaria para ser una realidad, algo que se puede apreciar en el legendario videoclip dirigido por James Yukich, que capturó a la perfección la esencia del tema.

No olvidemos que «Powerslave» esconde joyas como «Flash Of The Blade«, «Rime Of The Ancient Mariner«, el tema más largo de la doncella hasta hace unos años, y la excelente «Powerslave«, que da título al álbum.

De la extensa gira de presentación de dicho álbum, «World Slavery Tour«, se grabaría el seminal doble directo «Live After Death«, que recoge la primera etapa de la banda en su mejor momento.

Por cierto, Yukich también se hizo cargo del videoclip de «Aces High«.


Voivod – War and Pain

Los canadienses… Ay ¡Qué os voy a contar yo de Voivod! Lo mejor sería empezar por el principio, y eso es remontarse a un año tan cojonudo como fue 1984, donde cuatro genios se reunirían durante ocho días en Le Terroir Studio de Laterrière, actualmente Québec, para grabar uno de los álbumes más influyentes de la década con nueve temas que situarían a los canadienses en el punto de mira de muchas bandas que empezaban en el mundillo.

«War And Pain» es un disco bastante normalito, carente de buena producción y me aventuraría a decir que a día de hoy, poco relevante. Pero estamos hablando de 1984, año en que Snake, Piggy, Blacky y Away deciden dar forma a éste voivoda de guerra que marcaría un antes y un después en el thrash metal y el metal extremo con la homónima «Voivod» o «Nuclear War«.

Se atrevieron a moldear un género que Venom ya había definido unos años atrás dándole una nueva forma y marcando así el inicio de una nueva época. Hablamos de una pequeña revolución tres años después de que el trío de Newcastle liderado por Cronos pusiera patas arriba el mundo del metal con su venerado «Welcome To Hell«.

Temas como «Suck Your Bone«, que combinaban el punk/hardcore más gamberro con el speed metal más guitarrero, darían forma a un debut que a día de hoy sigue siendo de lo mejor de la banda, algo difícil de constatar debido a la cantidad y calidad de los lanzamientos del cuarteto, que en algún momento llegó a ser trío, cuya discografía no nos ha dejado un álbum malo hasta la fecha, y de eso hace ya treinta y cinco años.


Hellhammer – Apocalyptic Raids

En 1984, poco antes del nacimiento de los transgresores Celtic Frost, la peor banda de la historia editaba su primer y único EP. Hablamos de la misma banda, liderada por el carismático Tom G. Warrior, aquí conocido como Satanic Slaughter, que tras las malas críticas y el pobre recibimiento de una banda como Hellhammer decide abandonar el proyecto para volver con más fuerza y darle una vuelta de tuerca ese mismo año con el debut de Celtic Frost. Pero de eso hablaremos más adelante.

Tras haber enviado su primera demo a cantidad de discográficas, «Triumph Of Death«, fue rechazada por todas y cada una de ellas, para acabar finalmente en manos de Noise Records, quien finalmente acaba editando el primer y único trabajo de estudio de Hellhammer, que se disuelve poco después de su lanzamiento.

Pese a su breve duración, el legado que Hellhammer dejó en el metal extremo ha sido uno de los más reconocidos a lo largo de la historia, llegando a influenciar a bandas como Napalm Death, Slaughter e incluso Sepultura, que han referenciado a la banda de Warrior como uno de los caminos a seguir durante sus primeros años.


Armored Saint – March Of The Saint

El debut de los californianos Armored Saint fue otro de esos intentos frustrados de una discográfica que manipulaba a las bandas que contrataba para que editasen el material que ellos componían sin importar lo que la propia banda opinase acerca de la situación.

Quizá es de los menos conocidos, pero el debut de Armored Saint les ha lastrado durante su carrera como banda. Al parecer la propia banda quería sonar más heavy de lo que finalmente encontramos en su primer elepé, y esto es debido a la producción de Michael James Jackson, principal culpable de que la banda reniegue prácticamente de su primer lanzamiento.

Vera, bajista de Armored Saint desde su formación, ha admitido que tras finalizar la grabación quedaron muy disgustados con la mezcla final y la manera que el productor tuvo de trabajar con la banda, álbum en que gastaron la desorbitada cifra de 300.000 dólares, una deuda que acabaron de pagar en 2010.

Pese a los contratiempos que sufrieron durante su primer experiencia en el estudio, nos dejaron un álbum bastante consistente que encierra joyas como «False Alarm«, «Seducer» o el tema que da título al álbum, la magnífica «March Of The Saint» que está presente en todos los setlist de la banda.


Bathory – Bathory

El debut de Quorthon y compañía es un disco que, a día de hoy, sigue sin dejar indiferente a nadie. Ya sea por su nefasta producción o su escabrosa composición, el álbum es un referente del metal extremo y es, sin duda, una de las portadas más míticas de aquella década. Bathory es, además, una de las bandas más influyentes del black metal noruego, que más tarde tomarían la figura de su líder como un ejemplo a seguir, pero eso es otra historia.

Tras haber formado parte del legendario split «Scandinavian Metal Attack» junto a Oz, Spitfire, Trash y Zero Nine, la banda formada por Quorthon, Stefan Larsson y Rickard Bergman decide grabar su primer disco de estudio, al que en un principio quieren titular «Pentagrammaton» pero que finalmente acaban bautizando como «Bathory» debido a la dificultad de la gente a la hora de leer el título.

No nos vamos a engañar, escuchar éste álbum a día de hoy es insufrible. Recuerdo que la primera vez que pinché el disco, aunque no fue en cassette y ya fue en la era digital, pensé que estaba escuchando una copia de mala calidad del disco. Tras comprobar en el formato original que el sonido era el que era, pude entender la magia que rodeaba a un álbum de éstas características.

Después de una introducción bastante aburrida como es «Storm Of Damnation» te golpea «Hades«, primer tema del álbum, que de entrada nos puede recordar a los Venom más primigenios, hasta que el gran Quorthon hace acto de presencia y en ese momento cualquier similitud con los británicos es pura coincidencia.

Los suecos crearon a partir de éste disco un género que muchos se empeñarían en copiar en el futuro, pero que pocos pudieron lograr. Temas como «Raise The Dead» o «War» todavía resuenan en mi cabeza como si fuese la primera vez que los escucho. Recuerdo aquel primer contacto…


Wendy O. Williams – WOW

Wendy Orlean Williams, más conocida como Wendy O. Williams, siempre ha ocupado un puesto muy importante en mi vida, siendo un referente en el denominado «Shock Rock» que muchos se empeñarían en sobrecargar con el paso del tiempo pero que Wendy supo llevar a su máximo esplendor con una puesta en escena sólida y auténtica, sin performances, sin ensayos, sin chorradas.

La vida de Wendy ha estado ligada siempre al fracaso, pero ella nunca quiso llegar a lo más alto, sino disfrutar del camino hasta el fatídico día en que se quitó la vida, allá por 1998.

Con su auténtica cresta mohawk y la escasez de ropa sobre el escenario la convertían en una auténtico icono del punk/heavy que ayudó a dar vida durante la década de los ochenta. Tras el excelente «Coup D’État«, la vocalista decide apartarse de Plasmatics para experimentar en solitario, para ello se reúne con gran parte de la plantilla de Kiss y graba el que será su debut en solitario, al que titula simplemente «WOW.

Producido por Gene Simmons y con participación de Paul Stanley, Ace Frehley, Vinnie Vincent y Eric Carr, pone a la venta un álbum sólido en el que se aleja del punk/metal que había creado anteriormente, sin abandonar su transgresora estética y su particular voz, entregando un álbum de puro heavy metal en el que explora a fondo su música y en el que nos presenta a una Wendy más experimental.

Desgraciadamente, el álbum no gozó de gran popularidad, aunque la artista continuó su carrera en solitario llegando a publicar cuatro discos en solitario durante su corta carrera en solitario, para regresar junto a Plasmatics a final de los ochenta, antes de abandonar definitivamente su carrera como artista en 1991 para irse a vivir con Rod Swenson, su manager de toda la vida, para acabar trabajando como rehabilitadora de animales hasta su muerte en 1998.


Keel – Lay Down The Law

Igual que hemos empezado el artículo, acabaremos este repaso de 1984 con otro debut, esta vez con el debut de Keel en solitario tras la disolución de Steeler el año anterior.

«Lay Down The Law«, que pese a ser un álbum bastante sencillo cumple a la perfección con su función, y es la de entretenernos con un glam rock bastante macarra en los treinta y cuatro minutos de duración del álbum, que pese a no ser el más conocido de la banda sí que incluye algunos de los temás más famosos de Keel como son «Thunder And Lightning«, «Speed Demon» o «Tonight You’re Mine«.

A día de hoy la portada, que pese a ser bastante icónica, podría ser motivo de censura. Así podemos hacernos una idea de lo loca que era aquella década, con portadas como la que hoy nos ocupa, el «Master Of Disguise» de Savage Grace o el «Red, Hot And Heavy» de Pretty Maids, entre muchas, muchísimas más.

Como curiosidad añadida quiero destacar la participación de Mike Varney como productor ejecutivo, un productor que ha trabajado con gran cantidad y variedad de artistas desde su comienzo en la industria en 1980, habiéndose encargado de producir a bandas como Great White, Vicious Rumors, UFO o Jason Becker durante su época en Sharpnel Records, de las más destacables de toda su carrera.

Nos vemos pronto con los siguientes diez álbumes que formarán parte de éste breve artículo en el que desgranamos algunos de los mejores lanzamientos de 1984

¡Estad atentos!

Texto: Mario Marín.

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Melómano, cinéfilo y adicto a las letras. Me encantan los videojuegos, la ciencia ficción y el mundo cyber-punk. Soy fan de las letras desde que tengo uso de razón, amante del buen cine y seguidor acérrimo del buen rock.

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