Norwegian Reggaeton: Vamos a hablar del vídeo del momento

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Es la sensación en internet, lo han compartido todos a través de todas las plataformas existentes y por existir. Te lo han pasado por WhatsApp, te ha aparecido en la página principal de YouTube, lo has visto en Facebook, lo ha colgado tu colega de fiestas… Hasta lo ha colgado tu tía, que lo más duro que escuchaba era Europe en los ochenta.

Aún y así, habrá gente que todavía no se habrá coscado del asunto y siga sin saber de qué va la cosa. Lo mejor será que lo veáis vosotros mismos antes de entrar en materia:

Hablamos del nuevo tema del verano, un vídeo de puro cachondeo que han grabado los italianos Nanowar Of Steel. Para los que no conociesen la banda anteriormente, estaríamos hablando de los Gigatrón o El Reno Renardo en versión limoncello.

Durante las dos semanas y media que el vídeo lleva colgado en Youtube ya ha conseguido superar los dos millones de visitas, y es que además de ser un rotundo éxito y cosechar más de ocho mil comentarios, ha despertado a las hordas de heavies más conservadores que no han dudado en poner el grito en el cielo y vomitar bilis sobre este invento que, sinceramente, no me parece para tanto.

Algunos de los comentarios más leídos, en los que se muestra la gran frustración de los oyentes al descubrir que algo así se haya llevado a cabo, guardan relación con el mal uso del metal. Han sido muchos los ofendidos que han mostrado su descontento en las redes tildando al experimento de «innecesario«, «traidor» e incluso «vomitivo«, aunque quizá no hayamos analizado a fondo la situación antes de soltar algunas de las expresiones que hemos podido leer.

Pero ¿nos hemos parado a pensar en qué nos perjudica algo así? Quiero decir, cualquier persona que conozca a una banda como Nanowar, al menos antes de cambiarse el nombre por Nanowar Of Steel, sabe que la banda es puro cachondeo desde el momento en que vino al mundo y que no va a suplantar a nadie en la escena:

Una práctica habitual en estos géneros es la de versionar temas de bandas serias en plan chorra, como podéis ver en varios de sus vídeos, y pese a haber dado un salto en cuanto a calidad con sus últimos lanzamientos, la filosofía de la banda sigue siendo la misma y su única intención, pese a quien pese, es la de hacernos pasar un buen rato y echar unas risas:

Cualquier persona que se tome en serio algo así, tendría que hacérselo mirar, pero esto no es más que una opinión personal.

Lo más importante de todo este asunto es, sin duda, la calidad con la que han compuesto un tema como «Norwegian Reggaeton«, que cuenta con una producción cojonuda y que, sin duda, cumple a la perfección con su propósito, que no deja de ser el de hacernos pasar un buen rato.

¿Hablamos de traición al metal? Venga hombre, que cualquier personaje que conozca a Gigatron sabe de sobra el rollo que llevan encima como para tomarse en serio algo así. Y no neguemos la realidad, si querían dar que hablar, lo han conseguido.

No olvidemos que una de las partes más recordadas del tema es su pegadizo estribillo «Profanar la tumba, al ritmo de la rumba con Fenriz y Darkthrone, Norwegian Reggaeton«. Vamos, nadie se puede tomar en serio algo así. Y si pensáis que el metal se va a fusionar con el reggaeton y os va a quitar vuestro plantel de bandas casposas cargaditas de tachuelas, mal vamos.

Además, es imposible negar que el tema es pegadizo como cualquier otro hit del verano. Es más, todo aquel que frecuente las playas o piscinas en verano, sabrá de lo que hablo. Nos cuesta admitir que conocemos temas de Alejandro Sanz o Enrique Iglesias, pero estamos hartos de escucharlos en todas partes y más cuando se acerca la época veraniega ¡hasta cantamos las letras por dentro! No, no me engañáis. El que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Nadie te va a quitar el carné de heavy por decir que aún te acuerdas del «Que la detengan» de David Civera o del «No rompas más» de Coyote Dax, pero todos sabemos que quien más o quien menos ha tenido sus historias con esas canciones y forman parte de nuestra cultura popular ¿sería algo malo que un tema como «Norwegian Reggaeton» se uniese a ese repertorio? Yo no me quejaría en absoluto.

Así a bote pronto me viene uno de los casos más recientes, de muchos que podemos encontrar por ahí. Hablo de Twelve Foot Ninja, una banda de metal alternativo, a priori, que mezcla géneros tan dispares como el funk, el jazz latino, el metal progresivo y el djent creando así una fusión de géneros muy curiosa que, claro está, no es apta para todos los paladares.

Temas como éste «One Hand Killing», que abre su segundo elepé, «Outlier», son bizarradas modernas que pocos clásicos escucharán a día de hoy, ya que ésto está enfocado a un público con la mente más abierta y que no tiene miedo a abrir su mente a nuevos sonidos.

Y volvemos a lo mismo, los más puristas seguirán dando cancha a que bandas clásicas sigan editando su nuevo material sin explayarse más allá de lo que ya conocemos y aunque nos parezca la «ley del mínimo esfuerzo», a muchos ya les complace, nada que objetar ahí. Pero sigo opinando que temas como éste «Norwegian Reggaeton» no hace ningún daño al género y lejos de darle la importancia que nosotros mismos queramos, se quedará ahí. No es la primera vez que experimentos así se llevan a cabo.

Vamos, yo aún recuerdo la primera vez que escuché un tema como «Du Riechst So Gut» de los Rammstein más precoces, un tema que estamos hartos de escuchar a día de hoy pero que, en su momento, al igual que el resto del álbum, parecía venir de otro planeta. Y estamos hablando de 1995.

¿Recordáis esos riffs pesados combinados con unos sintetizadores que parecían sacados de cualquier sesión de house de los noventa? Bueno, os refresco un poco la memoria…

Ahí está. La gente opinó cualquier cosa en su momento, vimos reacciones de todo tipo y está claro que a día de hoy tienen una base muy sólida de seguidores, pero también de detractores. No podemos negar que es un referente musical del metal más moderno y que han llegado a ocupar el sitio que ocupan a base de esfuerzo y dedicación. Reconozco que su último disco no me entusiasmó, como muchos pudisteis leer en la reseña del álbum, pero os puedo asegurar que he gozado muchísimo de su material a lo largo de mi adolescencia y creo fervientemente que la banda ocupa el lugar que le corresponde, lo que se ha ganado a pulso, ser un referente del género.

Las comparaciones son odiosas, pero los más puristas ya se echaron a un lado cuando bandas como Rammstein empezaron a despuntar en la escena, ya que traicionaban el sentimiento más true del metal combinando el sonido más pesado con música electrónica en lo que ahora conocemos como metal industrial.

Pero ahora vamos a ir más lejos ¿Recordáis el «Bring The Noise» de los Anthrax? No, perdonad la corrección, aquel tema era y sigue siendo de unos reconocidos Public Enemy, un referente del rap estadounidense de los ochenta. Scott Ian, guitarrista de Anthrax y gran seguidor de Public Enemy, decidió unir sus fuerzas para versionar aquel tema que formaba parte del segundo lanzamiento de los raperos tras haber intentado el mismo experimento tiempo atrás con el «I’m The Man«, que es considerado uno de los primeros temas que mezcla el rap con el metal.

¿El resultado?

A muchos tampoco les hizo gracia el asunto y dejaron de lado a los neoyorquinos. Pero la cosa no queda aquí, unos brasileños Sepultura, que pocos años antes habían editado algunos de los pilares fundamentales del thrash con su «Beneath The Remains» y «Arise» deciden dar una vuelta de tuerca a su sonido incorporando algunos elementos de la música tribal brasileña a un groove que tiraba más para el industrial que cualquier otra cosa entonces. Aquel disco fue un rotundo éxito y, pese a no ser santo de mi devoción, entiendo que rompió los esquemas de la música de entonces y dio paso a un nuevo género.

Por cierto, en «Roots» colabora Jonathan Davies de Korn y Mike Patton de Faith No More, dos icónicas bandas que se pueden sentir orgullosas por ser partícipes de la invención de nuevos géneros gracias a su extensa visión de la música, con la que no han dudado en experimentar incorporando sonidos de todo tipo de géneros para dar vida a gran parte del metal que conocemos hoy día, pese a quien pese.

Si vamos más allá, los propios Faith No More ya revolucionaron el género en su momento con discos como «Angel Dust» o «The Real Thing«, discos transgresores que sí tomaron parte en el nuevo rumbo del metal y gracias a ellos, hoy día muchas bandas están donde están gracias a su amplia visión del género y su valentía a la hora de crear nuevos sonidos, aunque a veces sea a base de importar elementos de otros géneros.

Quiero terminar este artículo con una de mis frases favoritas del gran Isaac Asimov, uno de mis escritores predilectos: «El verdadero progreso es el que pone la tecnología al alcance de todos.«. Aquí cada uno puede sacar sus propias conclusiones sobre éste escrito.

Texto: Mario Marín.

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