Diez grandes temas olvidados de Motörhead

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Motörhead es uno de esos grandes placeres que el mundo del metal nos ha dado a lo largo de su historia, una banda que alcanzó su punto álgido con el lanzamiento de su sempiterno «Ace Of Spades» en el lejano 1980 y que supo mantenerse fiel a su sonido y estilo año tras año gracias a la perseverancia de su indiscutible líder y alma mater, Lemmy Kilmister.

Aunque su carrera sufriera un leve bajón durante la segunda mitad de los ochenta con algunos discos más bien flojos, la segunda mitad de los noventa les brindó un nuevo sonido en el que se reinventaron gracias a una producción más acertada y un sonido más agresivo que sus discos más primigenios.

En 1990 llegaron a ser nominados a los Grammys por el tema «1916«, de su álbum homónimo de 1990, aunque finalmente no resultaron vencedores. Pese a ello, la banda siempre mantuvo la calidad en sus composiciones hasta su disolución en diciembre de 2015, tras fallecer el último de los miembros originales de su formación, Lemmy.

Hasta el momento de su disolución, la banda ya contaba con veintitrés discos de estudio, llegando incluso a editar dos discos en un mismo año, como es el caso de «Overkill» y «Bomber«, ambos de 1979. Además de la enorme cantidad de discos en directo que publicaron, en el recuerdo de muchos de sus seguidores quedan grabados a fuego clásicos como «Orgasmatron«, «I Got Mine«, «(We Are) The Road Crew«, «Metropolis» o «Born To Raise Hell«.

Pero la discografía de los británicos es extensa y fructífera, una discografía que retrató a varias generaciones en sus cuarenta años de trayectoria, así que hemos querido dedicar este pequeño espacio a recordar algunos de los grandes temas que compusieron a lo largo de su carrera y que muchas veces han quedado relegados a un segundo plano pero que merece la pena volver a escuchar para recordar qué hizo tan grande a una banda como Motörhead, nombre que aún resuena en las cabezas de todos los amantes del metal del mundo.

«Down On Me» (Inferno, 2004):

«Down On Me» es, probablemente, uno de mis temas favoritos de la etapa más «reciente» de Motörhead. Siempre he considerado «Inferno» como uno de los discos pivotales de mi historia, quizá por el simple hecho de haberlo comprado con gran ilusión cuando salió a la venta y que su inicial «Terminal Show» me volase los sesos sin piedad. Cuando escuché «Killers» supe que estaba ante algo muy grande, pero no fue hasta que por los altavoces de mi viejo equipo modular sonó «In The Name Of Tragedy» que me di cuenta de lo que tenía entre manos.

Recuerdo escuchar aquel «Inferno» vuelta y vuelta, hojeando las páginas de su libreto y disfrutando como un enano con «Life’s A Bitch«, pero este «Down On Me» fue creciendo en mi interior y a día de hoy me sigue pareciendo una combinación perfecta de los Motörhead más clásicos con el lado más moderno de su sonido.

«Sex & Death» (Sacrifice, 1995):

Uno de los discos más potentes de los Motörhead de los noventa es «Sacrifice«, un gran álbum que ya nos recibía con el tema homónimo que da título al álbum, un corte rápido y potente que me dejó sin aliento la primera vez que lo pinché. Aquel Mikkey Dee era de otro planeta, tocar la batería de aquella manera no era normal, y «Sacrifice» es el claro ejemplo de ello, un tema que aparece en el directo «25 & Alive «Boneshaker«, con el que celebraban su veinticinco aniversario en la carretera.

«Sex & Death» es la combinación explosiva de los Motörhead más descarados y enérgicos, una mezcolanza perfecta en la que encontramos el sonido más rocanrolero y macarra con algunos toques del punk que caracterizaban sus primeros lanzamientos, aderezado con el hard rock que marcó «1916«.

«Boogeyman» (Rock N’ Roll, 1987):

«Rock N’ Roll» es uno de los pocos discos de los británicos que más me ha costado acceder con el tiempo, un álbum que se me antoja bastante flojo y que hasta hace más bien poco no sabía apreciar como se merece.

Pese a tener un sonido más bien flojo y alejado de «Orgasmatron«, mi álbum predilecto de Motörhead«, aquí recuperan ese sonido más eléctrico de sus primeros lanzamientos. Uno de los claros ejemplos es este «Boogeyman«, en el que coexiste el sonido de sus primeros discos con el rock que empezarían a emplear a partir de este álbum durante los próximos años.

«See Me Burning» (We Are Motörhead, 2000):

«We Are Motörhead» es otro de mis discos de cabecera de su extensa discografía, uno de esos álbumes con fuerza suficiente como para escucharlo tres y cuatro veces seguidas sin llegar a aburrirlo. Su rapidez y contundencia solo es igualada por la rabia que emana en cada una de sus composiciones.

Un claro ejemplo de su energía es «Stay Out Of Jail» o «We Are Motörhead«, pero la guinda del pastel de este disco es «See Me Burning«, uno de esos temas que hay que escuchar siempre al 11.

«Snaggletooth» (No Remorse, 1984):

Que temas como «Killed By Death» y «Snaggletooth» quedasen relegados a un recopilatorio tan icónico como «No Remorse» hacen de dicho lanzamiento uno de los más queridos de toda su carrera. Pero no hablaremos del primero, sino de esa joya que es «Snaggletooth«, tema que bautiza a su mascota y que define a la perfección el fin de una era, de los primeros Motörhead.

«Snaggletooth» es sucia, pasota y muy gamberra, unos calificativos que definen a la perfección el alma de Motörhead, especialmente la de su líder. Aquí encontramos la primera grabación de Pete Gill, Phil Campbell y Würzel como miembros de Motörhead tras la salida de Philthy Animal poco antes de su grabación y de Brian Robertson, que se marchó en noviembre de 1983 habiendo substituido al icónico «Fast» Eddie Clarke. «Killed By Death» es el único tema original que acompaña a «Snaggletooth» en «No Remorse» y en los que encontramos la nueva formación de la banda, que grabaría «Orgasmatron» en 1986.

«Love For Sale» (Snake Bite Love, 1998):

Otro de los clásicos instantáneos de los noventa es «Love For Sale«, tema que abre el infravalorado «Snake Bite Love» de 1998, un tema pegadizo y 100% Motörhead, un tema que recoge el testigo de «Overnight Sensation» y eleva el éxito de su fórmula a un nuevo nivel.

Con «Snake Bite Love» no descubrieron un nuevo continente, pero defendieron su título gracias a temas de la envergadura de «Dogs Of War«, «Night Side» o «Better Off Dead«. Pero «Love For Sale» es otro cantar, uno de esos temas que todo el mundo debería haber grabado en cualquier cassette a finales de los noventa.

«Runaround Man» (Motörizer, 2008):

Las letras de Lemmy siempre se han caracterizado por esa chispa que solo él era capaz de plasmar en sus creaciones, mezclando esa chulería inglesa con su forma de vida. «Runaround Man» es, de nuevo, la encargada de abrir su vigésimo disco de estudio, un potente «Motörizer» que seguía manteniendo el nivel de unos impecables Motörhead que ya celebraban la treintena como banda en la carretera.

No hay mucho más que hablar de un tema como este, guitarras duras y pesadas con el sello del gran Phil Campbell, la característica voz rasgada de un Lemmy en estado de gracia y la demoledora batería de un Mikkey Dee que se entrega en cuerpo y alma en cada uno de los temas que compone.

«Make My Day» (1916, 1991):

Una de las características que definen a la perfección la personalidad de Kilmister es el calificativo de mujeriego, un sello de su personalidad que era capaz de introducir dentro de sus letras. «Make My Day» no va más allá, es un corte clásico y efectivo que además le va como anillo al dedo a un álbum como es «1916«, un disco en el que se alejaron ligeramente de su sucio sonido para abrazar de refilón el hard rock.

Además de su contenido lírico y de la energía que desprende el propio tema, es inevitable esbozar una sonrisa al escuchar el título de dicho tema como referencia al gran Harry «El Sucio» Callahan.

«Eat The Gun» (Overnight Sensation, 1996):

«Overnight Sensation» siguió muy de cerca el lanzamiento de «Sacrifice«, su anterior álbum, aunque se alejaba ligeramente de la fórmula rápida que habían empleado en su anterior disco. El propio tema título es claramente un retroceso a sus primeras composiciones y a algunos temas de su olvidado «March Ör Die» de 1992, pero si hay un tema a destacar por encima del resto, ese es «Eat The Gun«.

Motörhead siempre ha coqueteado con el rock and roll y con el punk, algo que ya estaba muy presente en sus primeros lanzamientos, pero no fue hasta 1987 que dieron con la clave del éxito. «Rock N’ Roll» era un tema rápido, pegadizo y muy movido, completaron la fórmula en «1916» con «Going To Brazil» y en «Bastards» (1993) compusieron uno de sus temas más selectos, «Born To Raise Hell«, que además se empleó como banda sonora de Airheads (Cabezas Huecas, Michael Lehmann – 1994), una de las cintas de comedia en clave rock and roll en la que el propio Lemmy hacía una breve aparición.

«Eat The Gun» aprovecha todos esos elementos anteriores y le da una vuelta de tuerca al resultado final con este corte breve y efectivo

«Trigger» (Kiss Of Death, 2006):

No quería terminar este breve artículo sin incluir otro de mis temas favoritos. La etapa más «actual» de los británicos ha sido siempre la más atractiva de la banda para un servidor, habiendo encontrado el equilibrio perfecto entre el rock más puro con la potencia del metal actual, pero manteniéndose fieles a su propio estilo, y es que Lemmy siempre supo vivir su vida a su manera y no dejarse por los demás.

«Trigger» es fácilmente uno de los temas más destacables de un excelente «Kiss Of Death«, un disco que llegó a mi en un año complicado en lo que a metal se refiere. Muchas bandas ya me habían aburrido y algunas propuestas más actuales me atraían mucho más que los nuevos discos de Iron Maiden o Queensrÿche. Fue el año del debut de Bullet For My Valentine, el clásico «The Fall Of Ideals» de All That Remains, el regreso de Celtic Frost a un nuevo universo con «Monotheist«, el paseo de Voivod por el punk y el metal alternativo con su excelente «Katorz» o el réquiem de Strapping Young Lad con ese «The New Black«.

«Kiss Of Death» supuso un soplo de aire fresco en un año que venía fuerte y que por otro lado se planteaba muy flojo en cuanto al metal más clásico, pero Motörhead siempre cumple e hizo de ese disco uno de mis cinco favoritos de ese año. «Trigger» tiene gran parte de culpa, pero temas como «Sucker«, «Sword Of Glory» o la pegadiza «Christine» han estado presentes en mi vida en los trece años que han seguido al lanzamiento de su decimonoveno disco de estudio.

Y así termina este pequeño espacio en el que hemos podido analizar gran parte de la carrera de los británicos. Debo decir que muchísimos temas se han quedado en el tintero y que ha sido escoger diez temas posteriores a su explotada época clásica. Si hubiese tenido tiempo, es probable que el listado se hubiese estirado mucho más, pero así daremos paso a una segunda ronda cuando encuentre un momento para dedicarle.

Pese a todo esto, debo añadir que sus primeros lanzamientos gozan de gran popularidad pero hay vida más allá de «Ace Of Spades«, «Overkill» o el sobado «Orgasmatron«, aunque como acérrimo seguidor de la trayectoria de los británicos considero que todos sus discos son buenísimos y que sería un error dejar temas así fuera del listado.

Texto: Mario Marín.

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