Los Esclavos de la Oscuridad: Celebramos el 30º aniversario del indispensable “Realm Of Chaos” de Bolt Thrower

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Bolt Thrower es, con total seguridad, una de mis bandas de cabecera de death metal, pero hubo un tiempo en que eso no era así. «Realm Of Chaos«, que hoy celebra su trigésimo aniversario, fue el responsable de que mi mente absorbiese la bestialidad de un álbum como el que hoy nos ocupa y de paso me hiciese entender y valorar una banda como Bolt Thrower.

La primera vez que escuché el debut de los británicos, ese bestial «In Battle There Is No Law!» que pusieron en la calle en 1988, no logré encontrarle el sentido a su propuesta, un álbum que a día de hoy considero necesario dentro de la discografía de cualquier amante del extremo. Gran parte de culpa, como ya os decía, la tiene «Realm Of Chaos«.

Bolt Thrower nació en Coventry durante la segunda mitad de 1986 y estaba formada por Barry «Baz» Thomson a la guitarra, Gavin Ward al bajo, Andrew Whale a la batería y Alan West a la voz. Tras algunos cambios de formación, graban su debut en 1988 bajo el sello Vinyl Solution, un debut que pasa bastante desapercibido en su momento, situación que la propia banda aprovecha para fichar por el sello Earache Records, un sello de renombre en la escena europea encargado de distribuir gran parte del metal extremo por todo el continente y que había sido fundado en 1985 por Digby Pearson.

La banda no salió de Reino Unido durante 1988, actuando únicamente en varias ciudades importantes del país pero sin la posibilidad de salir fuera de sus fronteras, grabando parte de su actuación en las Peel Sessions de la BBC Broadcasting House en Londres en Noviembre de 1988, que más tarde serían incluidas en el recopilatorio «The Peel Sessions 1988–90«, que recoge las tres Peel Sessions que grabó la banda en el estudio durante ese período de tiempo.

La banda entra en Loco Studios de Wales en Abril de 1989 dispuestos a grabar su segundo elepé, un álbum que estaría claramente orientado al death metal dejando de lado ese toque grindcore que caracterizaba su debut «In Battle There Is No Law!«. Digby Pearson, propietario y fundador del sello Earache Records por el que había fichado Bolt Thrower poco antes, se encargaría de producir el álbum junto a la propia banda. Un desconocido Tim Lewis se encargaría de la mezcla y edición del álbum, técnico que más tarde se encargaría de mezclar y editar «To The Gory End«, el debut de los británicos Cancer.

Portada original (Kevin Walker, 1989)

La banda sufrió algún pequeño cambio tras el lanzamiento de su debut, por lo que la formación en 1989 quedaba tal que así: Karl Willetts a la voz, Gavin Ward y Barry Thomson a las guitarras, Andrew Whale a la batería y Jo Bench al bajo.

Para este segundo lanzamiento decidieron crear una historia que estuviese ligada a Warhammer 40,0000, un juego de miniaturas de estrategia ambientado en un futuro distópico creado por Games Workshop en 1987. El álbum no trata sobre un concepto en concreto pero basa parte de sus letras en personajes y elementos presentes en el juego, además de que la portada de la edición original estaba producida por Games Workshop.

«Realm Of Chaos: Slaves To Darkness» es el título completo del álbum y además hace referencia al suplemento de la primera edición del juego de rol Warhammer Fantasía, que se incluía como guía básica del juego e incluía la trama de algunos personajes como contexto histórico para el juego, escrito por Bryan Ansell, Mike Brunton y Simon Forrest.

Bolt Thrower quiso desmarcarse de su anterior lanzamiento en este segundo álbum, por lo que decidió dar más fuerza a la batería — mediante el uso de blast beats en gran parte del disco — y la presencia de solos de guitarra más rudos y caóticos, generando así una atmósfera de confusión y locura en los treinta y ocho minutos de duración total del álbum.

Re-edición de 2005.

El álbum se puso oficialmente a la venta el 28 de Octubre de 1989 a través de Earache Records en Europa y fue editado en Estados Unidos por Relativity. En 2005 se re-editó el álbum debido a que era bastante complicado encontrarlo en las tiendas de discos pero por problemas legales no se pudo renovar la licencia de la portada original y se tuvo que sustituir por un nuevo diseño a cargo de Mark Leary. La banda ha comentado en varias ocasiones que no tuvo nada que ver con esta re-edición y que los seguidores no se hagan con esta nueva edición ya que ellos no reciben ningún tipo de beneficio por derechos de autor.

El álbum es sólido y directo, una demostración del portentoso death metal que se empezaba a componer a finales de la década de los ochenta y que nos traería grandes lanzamientos durante los próximos años. Pero es que de un álbum como «Realm Of Chaos» hay poco o nada negativo que decir. Un disco que arranca con el espectacular y violento «Eternal War» es digno, como mínimo, de estar en la estantería de todo amante del metal extremo.

Cabe decir que la primera escucha se me hizo cuesta arriba y me costó asimilar el contenido tan denso de este disco, pero a partir de entonces fue pincharlo de nuevo y disfrutar como un enano de una obra maestra como es «Realm Of Chaos«. Temas como «World Eater» — que cada vez que empieza me es imposible no imaginar ese «ooooh pizzaaaaa…» que parece berrear Willets nada más abrir el tema —, la espectacular «Drowned In Torment» o la magistral «Realm Of Chaos» son clásicos atemporales de un sonido sucio y agónico como el que los británicos plasmaron en dicha creación.

Como me ha pasado con cantidad de discos a lo largo de mi vida, escuché «Realm Of Chaos» porque me enamoré de su portada. Los que ya me conocen saben de sobra que soy un amante de los monstruos, robots y otros personajes de ficción, y Warhammer no era una excepción. Quizá tardé demasiado incluso en darle la oportunidad a este gran trabajo, aunque creo que llegó en el momento oportuno y lo supe valorar como es debido. Me ha pasado en incontables ocasiones que de escuchar un disco en cierto momento que no ha sido el adecuado me ha hecho valorar negativamente una obra. También es necesario encontrar una época en la que te pueda entrar este tipo de música, porque si estás pasando por un mal momento, no creo que sea el momento de ponerte a escuchar un disco de Bolt Thrower.

Eso sí, es contraproducente pinchar este álbum al salir del curro un viernes cuando has terminado la jornada, porque corres el riesgo de sufrir una colisión con el coche o de hacer papilla a cualquiera que te cruces por la calle.

Después de este maravilloso disco no pudo venir nada mejor que «War Master» (1991), un álbum sólido que sirve como continuación perfecta al trabajo de este excelente «Realm Of Chaos«.

Tracklist «Realm Of Chaos: Slaves To Darkness«:

Cara A:
01 – Intro
02 – Eternal War
03 – Through The Eye Of Terror
04 – Dark Millennium
05 – All That Remains

Cara B:
06 – Lost Souls Domain
07 – Plague Bearer
08 – World Eater
09 – Drowned In Torment
10 – Realm Of Chaos
11 – Outro

Texto: Mario Marín.

Podéis escuchar «Realm Of Chaos» a través de Spotify:

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