Fuerzas Oscuras: Repasamos el clásico «Star Wars Jedi Knight II: Jedi Outcast» de Lucasarts

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En una época en la que el Fortnite domina el cotarro y Minecraft sigue absorbiendo la vida de muchos chavales – y no tan chavales -, ponerse con un clásico como es «Star Wars Jedi Knight II: Jedi Outcast» te hace sentir un dinosaurio en plena era tecnológica. El juego de Raven Software está a punto de cumplir la mayoría de edad y los años han pasado factura, pero en parte es un juego que ha envejecido y a la vez se mantiene como uno de los más potentes de la franquicia Star Wars a día de hoy.

No hay lugar a dudas de que, aunque 2002 quede ya algo lejano, fue un año cargado de grandísimos lanzamientos que muchos recordamos con cariño, tal puede ser el caso del magistral «The Elder Scrolls III: Morrowind«, que ampliaba el vasto mundo de Tamriel y las infinitas oportunidades que se nos presentaban con una historia cuidada y una jugabilidad muy trabajada; otro de los que muchos recordamos con el paso del tiempo es el entretenidísimo «Age Of Mythology«, aquel juego que recogía el testigo del revolucionario «Age Of Empires» y nos transportaba a un mundo anterior en el que podíamos revivir algunos momentos de la mitología egipcia, griega y nórdica. 2002 también fue el año del galardonado «Warcraft III: Reign Of Chaos«, posiblemente el mejor de toda la franquicia de Blizzard.

Entre ese catálogo de gigantescas propuestas y con el inminente estreno de la esperada «Star Wars Episodio II: El Ataque De Los Clones«, los buenos de Lucasarts decidían resucitar la saga «Jedi Knight«, una de las más apreciadas del universo de Star Wars y a la vez una de las más olvidadas. La historia de Kyle Katarn es conocida entre los seguidores más fieles del universo de George Lucas, aunque la historia no ha tratado bien su legado y con la llegada de Disney todo se fue al carajo, perdonad la expresión.

Raven Software y Doom, el punto de partida

El titular no guarda ninguna relación con el juego, no os asustéis, pero es necesario poner las cosas en su sitio. Los pioneros de «id Software«, que ya se habían metido al público en el bolsillo en 1992 con el magistral «Wolfenstein 3D«, dieron un carpetazo sobre la mesa con el rompedor «Doom», un juego que reinventaba el mundo de los videojuegos y que además se ganó a pulso el estatus de culto del que puede regocijarse hoy día. El clásico «Doom» de 1993 fue uno de los juegos más exitosos de ese año y prácticamente uno de los más jugados en todo el mundo.

A partir de ese momento comenzaron a surgir todo tipo de juegos que se subían al carro de los shooters en primera persona y nacieron un buen puñado de franquicias que rápidamente se metieron al público en el bolsillo y que a día de hoy siguen recordándose con cariño, como es el caso de «Quake» (1996) o «Unreal» (1998). Los de Lucasarts tomaron ejemplo y estrenaron en 1995 «Star Wars: Dark Forces«, primera entrega de la saga «Jedi Knight» y cuyo éxito le otorgó una rápida secuela, «Star Wars Jedi Knight: Dark Forces II«, que se puso a la venta al año siguiente y que contaba con la particularidad de que las escenas del videojuego estaban rodadas con actores reales. Tal fue el éxito que en menos de un año ya habían publicado una expansión para su segunda entrega, a la que bautizaron «Star Wars Jedi Knight: Mysteries Of The Sith» y que mejoraba considerablemente el modo de juego y la inteligencia artificial de los enemigos, entre otras cosas.

Pese al éxito obtenido con la última expansión del brillante «Star Wars Jedi Knight: Dark Forces II«, la franquicia quedó olvidada durante algunos años, el tiempo suficiente para que el regreso de Star Wars a la gran pantalla despertase el interés necesario en la saga con «Episodio I: La Amenaza Fantasma» (1999) y la maquinaria de Lucasarts decidiese volver a retomar las andanzas de Kyle Katarn, que había quedado relegado a un segundo plano mientras juegos como «Rogue Squadron» (1998), «Star Wars: Force Commander» (2000), «Star Wars Episode I: The Phantom Menace» (1999) o «Star Wars: Galactic Battlegrounds» (2001) veían la luz.

«Jedi Knight» era una saga redonda. El personaje principal era un malote imperial que había desertado para unirse a la Alianza Rebelde y luchar contra el Imperio Galáctico de Vader y el Emperador, la trama tenía lugar justo antes de que el «Episodio IV: Una Nueva Esperanza» (1977) tuviese lugar y proseguía incluso después de la caída del Imperio, expandiendo el universo con una propuesta interesante y, hasta hace unos años, considerada canónica. El juego combinaba actores reales con acción en primera persona y una trama profunda, elementos más que perfectos para crear una historia digna de Star Wars ¿Qué podía ir mal?

El equipo de Raven Software quiso encargarse de la continuación de esta maravillosa historia, una empresa con un historial muy decente entre cuyos lanzamientos se encontraban algunas joyitas como «Hexen II» (1997), «Heretic» (1994) o «Star Trek: Voyager – Elite Force» (2000). Gran parte de su catálogo estaba centrado en los shooters, algo que posiblemente agradó al equipo de Lucasarts, que le encargó la secuela del gran «Star Wars Jedi Knight: Mysteries Of The Sith«.

El ascenso de Kyle Katarn

La historia de Kyle Katarn, protagonista de la saga «Jedi Knight«, es una de las más ricas e interesantes de lo que conocíamos como universo expandido hasta unos años atrás. El hijo de Morgan y Patricia Katarn se había graduado en la Academia Imperial poco después de que el Emperador Palpatine proclamase el primer Imperio Galáctico tras la caída de la República. Es entonces cuando conoce a Lando Calrissian y a Jan Ors, que más tarde sería su pareja, momento en que decide desertar de las filas imperiales y es reclutado por Mon Mothma, pasando a formar parte de la Alianza Rebelde y cuya primera misión asignada es la de robar los planos de la Primera Estrella de la Muerte, trama que los ejecutivos de Disney se cepillaron en «Rogue One: A Star Wars Story» (2016) que, pese a ser una digna película de la franquicia, se pasaba por el forro el universo expandido.

Kyle trabajó desde ese momento como miembro de la Alianza Rebelde junto a Jan Ors hasta la caída del Imperio, permaneciendo en sus filas cuando la Nueva República empieza a tomar forma. Fue entonces cuando Ors y Katarn viajan al Valle Del Jedi en Ruusan y son capturados por Jerec, un jedi oscuro que obliga a Katarn a deshacerse de Ors. En ese momento Kyle decide deshacerse de Jerec y declara su amor por Jan Ors, rompiendo además su conexión con la fuerza por miedo a caer en el lado oscuro. Aquí es donde queda suspendida la acción de «Star Wars Jedi Knight: Dark Forces II«.

El resurgir del lado oscuro

Tras haber sido tentado por Jerec en «Jedi Knight: Dark Forces II«, Kyle decide alejarse de la República siguiendo su vida como un mercenario, pero es doce años después de la Batalla De Yavin que decubre en Kejim la base del Resto Imperial, encontrando allí unos cristales de poder que le llevan al planeta Artus Prime donde conoce al jedi oscuro Desann y a su aprendiz, Tavion. Tras un breve enfrentamiento, Kyle es derrotado por Desann debido a su falta de poder de la fuerza. Desann ordena a Tavion que asesine a Jan Ors y abandonan el planeta dejando a Katarn malherido, que decide regresar al Valle Del Jedi para recuperar sus poderes jedi, cayendo en una trampa que el propio Desann le había tendido.

Tras deshacerse de los secuaces de Desann, Katarn acude a Yavin IV para que Luke Skywalker vuelva a entrenarle y de esta forma pueda vengar a Jan. Tras superar las pruebas del entrenamiento de Luke, Kyle viaja a Nar Shadda y encuentra preso a Lando Calrissian, que le ayuda a proseguir su intensa búsqueda que le lleva a Bespin, donde descubre una nueva fuerza entrenada por Desann que se hacen llamar «Renacidos«. Katarn destruye a Tavion, aprendiz de Desann, y descubre que éste se dirige a Yavin IV para acabar con Luke, así que decide poner rumbo al Praxeum Jedi – Academia de Luke – y vengarse de Desann. Previamente destruye la nave de Desann y rescata a Jan Ors, que había permanecido todo este tiempo cautiva.

Cuando llega a la Academia decide enfrentarse a Desann, que está absorbiendo un gran poder de una fuente de energía de Yavin IV y que además le ofrece unirse a él. Katarn se enfrenta a Desann y tras derrotarlo acepta un puesto como Maestro Jedi en la Academia Jedi de Luke.

Estreno en Switch y Playstation 4

Quizá el motivo que me haya llevado a rejugar una vieja gloria como «Star Wars Jedi Knight: Jedi Outcast» sea, además de la nostalgia, el hecho de que se haya estrenado en Switch y Playstation 4. Mi copia de PC está olvidada en la estantería de los juegos y muchas veces paso de largo, he perdido aquella costumbre en la que invertía mis horas libres en una buena partida al PC y me he dejado llevar por la consola, que es más cómoda y se puede jugar desde el sofá. Ahora mismo estoy jugando «Star Wars: Jedi Fallen Order» y «Death Stranding» (entre otros que tengo a medias, claro), pero le he hecho un hueco al fantástico «Jedi Outcast» y he decidido dedicarle el tiempo que se merece y de paso apaciguar mi nostalgia. El juego ha envejecido bastante mal y la tecnología se ve resentida por una jugabilidad tosca y algo prehistórica, pero la trama sigue siendo igual de interesante que antaño y se come a la que Disney ha planteado para esta nueva trilogía, que estaría ambientada más o menos sobre la misma época – o algo después.

La banda sonora sigue siendo intocable, maravillosa. No dispone de temas propios y todo lo que aparece es de la trilogía clásica de John Williams, motivo extra para jugarlo a todo volumen mientras disfrutas de una buena cerveza fresquita, hacedme caso.

Texto: Mario Marín.

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