Pretty Maids: Diez años del lanzamiento de «Pandemonium»

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Pretty Maids

Los daneses Pretty Maids son, sin lugar a dudas, una de mis debilidades dentro del hard rock y el heavy metal. La primera vez que escuché «Back To Back» tuve claro que aquella banda trataba de decirme algo. Fue escuchando uno de los míticos recopilatorios que se hacían a mediados de los ochenta, más concretamente «The New Gladiators» de 1985, un álbum recopilatorio de doce temas que mezclaba una variedad muy interesante con bandas como 220 Volt, Trust, Black N’ Blue, Horizon, Madam X o Hanoi Rocks.

Aquella cinta se abría con la demoledora «Back To Back«, uno de esos temas que puedes escuchar una y otra vez sin aburrirlo, aunque por aquel entonces era un auténtica mierda lo de tener que estar rebobinando el cassette para volver a escuchar el tema en cuestión. La parte positiva era que no había que estar al loro por si te pasabas de largo, ya que era el comienzo de la cinta. En fin. por aquel entonces no tenía mucha idea de quiénes eran los daneses y sólo recuerdo que mi padre me había mostrado en varias ocasiones «Red, Hot And Heavy«, su debut. Él lo había comprado en el desaparecido Discolpay cuando salió y así lo indicaba el plástico que protegía el disco.

Por aquel entonces Discoplay era la biblia para un servidor, el abecé de la cultura para un chaval de siete u ocho años que empezaba a descubrir mundos bastante lejanos a su edad con las portadas de algunos libros de H. R. Giger, las ilustraciones de Luis Royo y algunas más más pícaras como las del historietista Milo Manara, cuyas portadas mostraban grandes cantidades de cuerpos femeninos semi-desnudos y grandes dosis de erotismo. El caso es que en aquel dossier de papel de venta por correo ya había visto varias portadas de Pretty Maids y me llamaban bastante la atención, sobre todo la de «Jump The Gun«, que acabé comprando cinco o seis años más tarde sin haber escuchado absolutamente nada de él.

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«Red, Hot And Heavy» resultó ser uno de los discos fundamentales en mi desarrollo adolescente, un disco que parecía tenerlo todo y que a día de hoy me sigue pareciendo mucho más sólido que muchos de los debuts de otras bandas en la actualidad. La capacidad de mezclar el heavy metal más potente como en «Back To Back» a un hard rock/AOR más edulcorado como en «A Place In The Night» o «Waiting For The Time» es uno de los puntos predominantes del sexteto danés.

Con el paso del tiempo escuché «Jump The Gun» y «Future World«, que pese a haber sido lanzados en el orden inverso llegaron a mi vida en ese orden. Eso hizo que, pese a que «Future World» sea un lanzamiento superior, «Jump The Gun» me siga atrayendo mucho más por razones que no explicaré aquí para no aburrir más al personal. La balanza se había equilibrado perfectamente en «Jump The Gun» y la banda mostraba haber evolucionado perfectamente pese a haber adquirido un sonido más americano en su segundo y tercer lanzamiento. Atención, el EP homónimo de 1983 es otra auténtica obra maestra que, pese a haber sido re-editada en varias ocasiones – mi edición es una cutre recopilación del EP navideño «In Santa’s Claws» de 1990 junto a su ópera prima de 1983 – lleva tiempo descatalogada y es complicado encontrarla.

Pero en 2010 llegó a las tiendas «Pandemonium«. Por aquel entonces estaba bastante desconectado de las redes sociales y no estaba muy al día de los lanzamientos. Había leído algo en alguna Metal Hammer o Heavy Rock de meses anteriores pero mi mente estaba ocupada en otros asuntos por aquel entonces y me sorprendió verlo en la Pentagram del Carrer Tallers. No me hice con la copia y lo escuché a través de aquel desconocido que era entonces Spotify. Me voló la cabeza.

Desde el primer momento en que escuché el tema que da título al propio álbum supe que estaba ante algo grande y poderoso. Aquellos apocalípticos teclados combinaban a la perfección con la rabia de un infravaloradísimo Ronnie Atkins, probablemente uno de mis vocalistas favoritos del género. Automáticamente eché un vistazo a Youtube en busca de algún videoclip pero no había rastro alguno. No habían hecho uso de ese tema para promocionar el álbum.

En su lugar encontré el vídeo de «Little Drops Of Heaven«, tercer tema del disco al que aún no había llegado. «Pandemonium» me había absorbido por completo y me impedía avanzar. ¿Y si el resto no era tan bueno como el primer tema? No es la primera vez que escucho un disco cuyo primer tema me vuela la tapa de los sesos y el resto no vale ni para usarse como posavasos. En fin, acabé escuchando «Little Drops Of Heaven» pasando de largo «I.N.V.U.«, a la que volví automáticamente tras escuchar la susodicha.

Pero el tema que me atrapó por completo fue «One World One Truth«, un tema dotado de una atmósfera oscura y siniestra en la que encontramos uno de los mejores trabajos de Morten Sandager a los teclados, sin olvidar el espectacular trabajo que ofrece siempre Ken Hammer a las seis cuerdas. Además cuenta con uno de los estribillos más pegadizos del álbum, un elemento con identidad propia dentro de los discos de los daneses.

«Old Enough» y «Cielo Drive» se convirtieron, también, en dos de mis temas favoritos del álbum junto al tema que da título al propio disco. Pretty Maids sorprende siempre con cada lanzamiento, pero «Pandemonium» supuso un punto de inflexión en mi vida como oyente, algo que ocurriría ese mismo año con «Facemelter» de Y&T, que vio la luz ese mismo mes con una semana de diferencia.

Podéis escuchar el álbum a través de Spotify:

Texto: Mario Marín.

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