DIO: 10 años recordando a un pequeño y enorme vocalista, rememorando sus obras en un orden muy particular y sabiendo que nunca se fue

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Diez años más de una leyenda, de un vocalista posicionado desde hace décadas en el podio de los mágicos y grandes vocalistas de heavy metal; diez años recordando a uno que nunca se fue: Ronnie James Dio.

Soy de esas personas que descubrió a Dio a través de los temas «Holy Diver» y «Rainbow In The Dark». Alucinar con ambos himnos sería quedarse corto, con lo cual me hice con el álbum correspondiente en cuanto pude; hablo de un álbum redondo, sin desperdicio y, a mi forma de ver, una obra donde nuestro protagonista supo sacar lo mejor que Vivian Campbell ha grabado como guitarrista. Es mi álbum favorito de Dio en solitario y eso que, desde un punto de vista ya más objetivo, los dos álbumes posteriores también están plagados de himnos pertenecientes al género, tanto «The Last In Line» como «Sacred Heart». También es cierto que tiene mucho que ver el afecto que uno coge y/o siente por un álbum debido al momento en que lo adquirió: descubrir «Holy Diver» cuando aún no tienes ni edad para trasnochar, no  es moco de pavo, y escuchar esos temazos mientras miras al monstruo de mano cornuta ahogando al sacerdote encadenado… A uno le entran ganas de ser más heavy que una tormenta de hachas, naturalmente. Con el tiempo, se encuentra en «One Night In The City», en «Evil Eyes»… el mismo nivel que en los temas ya catalogados como sagrados del primer disco. Siguiendo un orden, pues de hecho lo seguí, «Sacred Heart» y «Just Another Day» me causaron el mismo efecto en ese tercer álbum que las mencionadas del primero y el segundo.

Inconscientemente, había empezado la casa por el tejado y, antes de continuar con el genial «Dream Evil», dos directos y varios álbumes más de estudio, descubrí su época junto a Blackmore en Rainbow, algo que yo mentalmente etiqueté como el término medio entre el hard rock progresivo de Deep Purple y el heavy metal de Dio. Tal vez, nunca he cambiado ese pensamiento: Rainbow es una banda única, que reunió a varios genios y que atrae a cualquier hard rockero o metalero con gustos clásicos, capaz de aglutinar miles de puños que golpean al aire por la larga vida al Rock and Roll o miles de mecheros de personas que se dejan enternecer con los ojos del arcoiris. La voz de Dio, hacía magia de todo ello. De hecho, gracias al legado, la magia sigue intacta cuando suenan esos temas.

Dio

Al poco de empaparme de Rainbow, vi una película de 2001, Rockstar, basada en un vocalista que tiene un grupo llamado Blood Pollution en honor a su banda favorita, Steel Dragon. En una de las partes de la película, Blood Pollution salen ensayando e interpretando «Long Live Rock And Roll». Dicha película, en la que por cierto aparece Zakk Wylde y de la cual se comenta que se inspiró en la historia de Judas Priest con la marcha de Halford y el fichaje de Ripper, es una muestra más de que, a la hora de escoger temas clásicos dotados de voz impecable, ahí están los temas que registró el bueno de Dio.

La cosa, evidentemente no quedaba en Rainbow. Llegó a mis manos, regalo de mis padres, ni más ni menos que «Heaven And Hell» de Black Sabbath, álbum del cual hice una reseña hace bien poco al haber pasado 40 años desde su publicación. Efectivamente, eso fue un señor regalo. De principio a fin, las mismas sensaciones que con «Holy Diver», con una diferencia: Vivian Campbell es muy bueno, lo será siempre, pero mis oídos no daban crédito a los riffs de Tony Iommi, a esa atmósfera que sólo sabe crear el creador, valga la redundancia, y la voz de Ronnie es tan jodidamente perfecta en ese álbum, que uno se pregunta cómo pudo seguir grabando álbumes buenos con el listón tan alto. El caso es que lo hizo, y «Mob Rules» lo cogí con tantas ganas que, recordando esas mismas ganas, hace nada pesqué la reedición deluxe, por el heavy metal, porque lo vale, y porque una vez más lo bordó un tal Ronnie.

Siguiendo aquel particular orden, retomé la discrografía de Dio en solitario, los directos en vídeo que me fueron posibles conseguir y, mientras tanto, pudiendo disfrutar de su grandeza en directo. Y de ahí, la anécdota: llegando el verano de 2005, junto al Manzanares, tras habernos dejado las cervicales con Anthrax en la gira de regreso de Belladonna, mi hermano y yo nos hallábamos agarrados a la valla de La Riviera, esperando para ver en primera a Dio. El concierto fue transcurriendo de forma cercana a la matrícula de honor por parte del vocalista y, a mitad de «Gates Of Babylon», con una sonrisa de estar disfrutando con su trabajo, se acercó a chocarnos la mano que, a decir verdad, fue un choque de mano cornuta. Un momento acojonante para nosotros que, al poco de tener la mayoría de edad, estábamos muy cerca de uno de nuestros ídolos, quien tras un repaso de su carrera, tenía ese tipo de detalles con el público de Madrid. Aquel concierto se hizo corto, Goldy era una estatua, pero los temas y, en concreto la voz de un Dio entregado, nos dejaron un sabor de boca buenísimo.

En nuestro país, hay un enorme listado de cantantes destacados en varios estilos, desde el hard rock melódico hasta el speed metal más agresivo, que han reconocido su admiración por Dio, así como lo mucho que tuvo que ver en sus vidas a nivel de inspiración. Desde Narci Bocanegra a Silver Solórzano, son muchos los que siempre han cubierto de halagos a Ronnie.

A nivel internacional, vocalistas de la talla de Klaus Meine y Rob Halford, han declarado abiertamente lo grande que ha sido Dio como vocalista, compositor y algo no menos importante: como persona. Sin duda, siempre fue un pequeño gran hombre muy querido dentro del heavy metal además de admirado. También las nuevas generaciones muestran lo que significó Dio en sus vidas, en su música, como es el caso del quinteto femenino Burning Witches, que versionaron Holy Diver en su segundo álbum y siempre la tocan en directo.

Para cerrar este personal y particular artículo, en recuerdo al genial Ronald James Padavona, debo añadir que, siguiendo con el hogar comenzado por la chimenea, sigo completando discografía y esa tarea va dirigida a Elf, banda anterior a su carrera en el hard and heavy (Rainbow, Black Sabbath, Dio y Heaven & Hell). En Elf, Dio fue incluso bajista en un pequeño periodo de tiempo y, por su puesto, dejó apuntadas las maneras de lo que más tarde corroboró como vocalista, en un ambiente aún menos heavy y muy blues-rocanrolero.

Texto: Jorge Loarte.

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