El Rostro Impenetrable: Sid Haig (1939-2019)

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Sid Haig
Recordamos al sensacional Sid Haig en la semana de su cumpleaños.

Hay caras que nunca pasarían desapercibidas en el mundo del cine, más concretamente dentro del género del terror y el suspense. Una de esas caras, es la de Sid Haig, la cual se fue haciendo más característica e icónica según pasaban los años. A mi parecer, esas referencias faciales fueron acorde con sus papeles, cada vez más divertidos, terroríficos y acrisolados.

Es cierto que los últimos veinte años de su vida marcaron un antes y un después en su carrera y en el maravilloso mundo de las pelis de miedo; ocurrió a partir de que Rob Zombie tuviese la inmejorable idea de convertir a su amigo Sid en el Capitán Spaulding, personaje que ha marcado y mucho al tipo que escribe este texto.

Nuestro protagonista, nació en Fresno (California), en el verano de 1939, curiosamente el mismo año en que el superhéroe (héroe en realidad al carecer de superpoderes y recurrir a métodos como el intelecto) Batman hace su primera aparición en la historia, en «El caso del sindicato químico», de la revista Detective Comics. Os preguntaréis a qué viene esta curiosidad y por qué resalto la coincidencia. No es ni más ni menos que por el papel de Sid en Batman, la serie protagonizada por Adam West casi treinta años después del nacimiento de El Hombre Murciélago en el universo del cómic. Sí, apareció en el capítulo «Tut’s Case Is Shut», en 1966.

Su primera intervención dentro del horror, había tenido lugar un año antes de su encuentro con el héroe de capa negra. Fue en «The Lucy Show», una sitcom americana emitida por la CBS del 62 al 68. Sid, hizo de momia en un episodio llamado «Lucy And The Monsters», perteneciente a la tercera temporada. Aquí, tenemos un ejemplo muy claro (frente a lo que gran parte del público cree) de una gran verdad: en el humor, siempre hubo terror y, en el terror, siempre hubo humor. Sencillamente, no siempre es tan evidente ni tan visible. En esta ocasión, bajo un montón de vendas, podemos reconocer al hombre que esta semana cumpliría ochenta y un años. De hecho, los cumple, aunque lo haga desde el otro lado.

En los años 80, tuvo apariciones en series míticas como El Equipo A , en la cual podemos ver cómo atemoriza a Murdock a pesar de estar separados por unos barrotes de celda. Dicho episodio, se emitió en 1983 y llevaba (lleva) por nombre «Black Day at Bad Rock». Fue una muestra de algunas interpretaciones cortas pero ejecutadas de tal manera que los directores pensaran en él de forma recurrente cuando había que buscar a un tipo con cara de malo.

A finales de los 90 y principios de los 2000, Sid estuvo a las órdenes de Tarantino pero, dada mi admiración por el actor, diré que Tarantino tuvo la enorme fortuna de poder contar con Sid Haig en dos ocasiones. La primera, fue en «Jackie Brown», la película más infravalorada de Quentin y tal vez mi favorita dentro de su genial y particular filmografía. Interpretó a un hombre de leyes, ni más ni menos que a un juez. La segunda, fue en la parte nº2 de «Kill Bill», haciéndose con el papel de quien sirve copas detrás de una barra. Si nos imaginamos en la vida real a Sid siendo juez o barman, ¿en qué situación le aguantaríais la mirada?

Entre los dos breves papeles que bordó en las mencionadas películas del sangriento director, llegó la maravilla de su carrera: su nacimiento como Capitán Spaulding. Si me dijesen que puedo tatuarme ahora mismo tres personajes de toda la historia del cine de terror, probablemente escoja Leatherface, Freddy Krueger y Capitán Spaulding. Su amigo, el músico de metal industrial y director de cine Rob Zombie, sacó todo el partido al talento de Sid Haig, que interpretó a un villano bastante atípico dentro de que el mundo de los circos ya conlleva connotaciones un tanto terroríficas. El Capitán, cabeza de la familia Firefly, trabaja en un Museo de Monstruos y Locos, un lugar de ocio y atracción situado muy cerca de Ruggsville, en Texas. El cabeza de familia, lleva dinero a casa con lo recaudado en su museo. Hasta aquí tofo parece relativamente normal. Sin embargo, su divertido atuendo de payaso, es engañoso, lo que no quita que se tome muy mal las burlas hacia esa profesión. Los cambios que tiene de payaso loco a psicópata despiadado, no tienen desperdicio dentro del acojonante papel que desempeña, y añado: no sé si sería conveniente probar el pollo frito que ofrece en su tienda. «House Of 1000 Corpses», es la joya de la corona de todo su legado, sin desmerecer todo lo que vendría después

Espero que hayáis disfrutado de esta primera parte dedicada a este enorme actor e icono de series clásicas y cine de terror, poco conocido para lo grandioso que es su legado. En la segunda, retomaré el rumbo desde su ya afianzado papel como capitán en el barco del miedo, el humor negro y los inquietantes cambios de expresión repentinos. Queda mucha tela que cortar aquí.

Texto: Jorge Loarte.

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