Def Leppard: «Hysteria At The O2» (2020, Eagle Records)

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«Uno de los discos más icónicos de los británicos interpretado de forma íntegra, ¿qué más se puede pedir?»

Def Leppard es una de las bandas más icónicas de la década de los ochenta, eso es un hecho que pocos se atreven a cuestionar a día de hoy. Podrán gustar más o menos, pero su música y su legado impactaron tan fuerte en la cultura pop que llegaron a abrir de par en par las puertas del hard rock y tiraron abajo los muros que separaban géneros tan dispares como el mundo del pop y el mundo del metal.

Muchos de vosotros ya daréis por hecho que soy un auténtico fanboy de las aventuras del quinteto británico, y no os equivocareis en absoluto. La primera vez que escuché «Hysteria» hace ya unos pocos lustros quedé totalmente prendado de ese maravilloso álbum, tanto que a día de hoy os puedo asegurar que es un referente dentro del género y me arriesgo a decir que es, probablemente, uno de los diez únicos discos que escogería para escuchar desde este mismo momento hasta el fin de los días sin llegar a aborrecerlo en ningún momento. La magistral producción – y composición – del gran Robert «Mutt» Lange ayudó a definir el estilo de los británicos durante la segunda mitad de los ochenta y allanó el camino de lo que estaba por venir: estadios abarrotados, discos de platino y mucha, muchísima fama.

¿Quién no ha bailado al son de «Pour Some Sugar On Me» borracho como una cuba en una noche loca? ¿Cuántas veces hemos coreado el estribillo de «Rocket» mientras conducíamos a altas horas de la noche? Mi enfermiza fijación por este álbum me ha llevado a memorizar los planos que conforman los casi seis minutos de duración del videoclip del tema que da título al propio álbum, aunque en mi defensa diré que mi padre lo había grabado de la tele en una vieja cinta de VHS y le faltaban los cinco o seis primeros segundos. «Hysteria» supuso un punto de inflexión en la carrera del joven quinteto de Sheffield que ya había saboreado el éxito con el lanzamiento de «Pyromania» en 1983, su tercer disco de estudio, habiendo entregado hasta ese momento dos joyas de la NWOBHM como su debut «On Through The Night» en 1980 y su glorioso predecesor, «High N’ Dry«, de 1981.

El éxito obtenido con la publicación de «Pyromania» fue el comienzo de un nuevo camino que se alejaba del heavy metal que Def Leppard planteaba en sus dos primeras obras pero mantenía parte de ese sonido británico que se esfumaría cuatro años más tarde tras sufrir un grave accidente que cambiaría el rumbo de la banda y que daría forma a un disco como «Hysteria«. Durante tres años estuvieron componiendo un tema tras otro intentando obtener un producto que fuese lo suficientemente atractivo para el público y que no resultase menor al lado de su predecesor, aunque el álbum fue escrito desde cero en varias ocasiones, descartando una cantidad descomunal de material. El regreso de «Mutt» Lange – que había producido sus dos discos anteriores – supuso el renacer de unos Def Leppard algo perdidos que se enfrentaban a una ardua tarea, la de re-imaginar su música con un accidentado Rick Allen que había perdido un brazo y seguía adelante en su puesto como baterista.

El resto es historia. «Hysteria» vio la luz en agosto de 1987 y fue un absoluto éxito. Def Leppard se colocó en lo más alto de las listas de éxitos y consagró su estatus como una de las bandas más importantes de la década. Tal fue el éxito de su carrera que decidieron conmemorar el trigésimo aniversario del lanzamiento de «Hysteria» con un llenazo en el O2 Arena de su país natal, una fecha que daría vida al álbum que hoy tengo entre manos, bautizado simplemente «Hysteria At The O2«, pero que resume a la perfección lo vivido aquella noche en la cúpula (The Dome) de Londres.

Es absurdo repasar uno a uno los temas del álbum en cuestión, aquel que conoce «Hysteria» como la palma de su mano no necesita que nadie le cuente lo jodidamente redondo que suena «Don’t Shoot Shotgun» en directo, es una experiencia que hay que vivir. Está claro que la mayoría de sus integrantes rondan los sesenta años y, por ese mismo motivo, es imposible que Def Leppard suene igual que en su espectacular «Live: In The Round, In Your Face«, estamos hablando del mejor concierto de la banda grabado durante 1987 y 1988. Han pasado treinta años y es técnicamente improbable que Joe Elliott llegue a ofrecer el mismo nivel vocal que en la gira de presentación del álbum en cuestión, pero hay que valorar la capacidad vocal que conserva a sus sesenta años. Mención aparte al estado físico del resto de la banda, con un mamadísimo Phil Collen que dedica su cuerpo y alma a la música y al ejercicio. El bueno de Phil sigue sonando igual de bien que en sus años mozos, pero me arriesgo a afirmar que ha mejorado muchísimo su técnica y es capaz de ofrecer una versión mucho más seria y madura de Def Leppard.

Uno de los temas que más me han encandilado de «Hysteria» ha sido siempre «Run Riot«, una auténtica fiesta de guitarreo, voces pegadizas y buen rollo que siempre sabe a poco. La versión en directo que encontramos en este álbum en directo es una auténtica gozada, y aunque han pasado veintinueve años de la fatídica pérdida del gran Steve Clarke se le sigue echando de menos a las seis cuerdas en temas como «Armaggedon It«, probablemente uno de los temas en los que tenga más protagonismo y con el que sus compañeros de banda aprovechan para ofrecer un merecido homenaje a su compañero de armas.

El enorme Vivian Campbell, un monstruo a las seis cuerdas en cualquiera de las bandas en las que ha militado, es el relevo perfecto de Clarke, manteniendo siempre su sempiterna sonrisa y transmitiendo una sensación de buen rollo constante. Atentos al dueto protagonizado por Campbell y Collen en el solo de la celebérrima «Hysteria«, eso es una auténtica muestra de clase que pocos guitarristas son capaces de transmitir sobre un escenario. Recomiendo encarecidamente echar un ojo al DVD que acompaña al lanzamiento y, en caso de no disponer de la copia física, disfrutar del vídeo que encontraréis en el canal oficial de Youtube de Eagle Rock. Ojito al encore, hay un tremendo homenaje al difunto David Bowie que dura cuestión de segundos pero que pone la piel de gallina.

Para acabar de redondear el lanzamiento nos obsequian con tres de sus clásicos como son «Let’s Get Rocked», «Photograph» y «Rock Of Ages», no sin antes ofrecernos una dosis de power ballad con «When Love & Hate Collide», uno de los temas que deberían haber aparecido en «Adrenalize» de 1992 y que fue finalmente editada en 1995 con el lanzamiento de «Vault», un álbum recopilatorio que recoge los mejores éxitos de la banda grabados entre 1980 y 1995. Pero el plato fuerte de esta última parte del álbum es la inclusión de la excelsa «Wasted», uno de los temas más potentes que la banda ha compuesto en toda su carrera y que abría la segunda cara de su debut, un añadido que en directo gana muchísimos enteros y que completa un álbum en directo que todo seguidor de la banda debería tener en su colección.

Tracklist «Hysteria At The O2«:

01 – Opening
02 – Women
03 – Rocket
04 – Animal
05 – Love Bites
06 – Pour Some Sugar On Me
07 – Armageddon It
08 – Gods Of War
09 – Don’t Shoot Shotgun
10 – Run Riot
11 – Hysteria
12 – Excitable
13 – Love And Affection
14 – Wasted
15 – When Love & Hate Collide
16 – Let’s Get Rocked
17 – Rock Of Ages
18 – Photograph

Texto: Mario Marín.

No olvidéis seguir a la banda en su Facebook oficial para estar al día de todas las noticias.

Recordad que podéis escuchar el álbum al completo en Spotify:

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