Surveillance: El último gran álbum de Triumph

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Hay personas que nacen con un don y vienen a este mundo para dar lo mejor de sí mismos y pasar a la historia como se merecen. Este es el caso de Gil Moore, Mike Levine y Rik Emmett, tres de los mejores músicos de la escena canadiense que en 1976 deciden iniciar un proyecto que pasaría a la historia por méritos propios, Triumph. El trío canadiense me ha maravillado desde que tengo uso de razón y es difícil dejar pasar cualquier oportunidad para hablar de su música cuando se me presenta la ocasión, y siendo el aniversario de uno de sus discos más queridos, «Surveillance«, me veo en la obligación de darle un breve repaso como homenaje a su carrera.

Acabada la gira de presentación de «The Sport Of Kings«, su anterior trabajo de estudio, Moore y Levine deciden ponerse a trabajar en su nuevo disco teniendo como único objetivo regresar a sus raíces manteniéndose firmes en el blues-rock que dio vida a los primeros lanzamientos de Triumph, pero Emmett quiere seguir explorando y ampliando horizontes trayendo consigo elementos actuales y dejando a un lado los primeros años de su carrera. Es por ello que Emmett brinda la colaboración de Dixie Dregs y a Steve Morse, guitarrista de Kansas, para su nuevo lanzamiento, el que sería su último disco en Triumph.

Surveillance”, noveno disco de su carrera, se grabó de nuevo en los Metalwork Studios entre febrero y julio de 1987, que finalmente fue lanzado un 27 de julio de 1987 como el cuarto lanzamiento de la banda dentro del sello MCA. De la producción del álbum se encargó Thom Trumbo, un desconocido productor que únicamente había trabajado en el anterior lanzamiento de Triumph, había producido “All I Wanted” de Kansas, llegó a producir un álbum recopilatorio de Pink Floyd en 1993, “Works”, y se encargó de la grabación y producción de un par de discos de Melvin James por aquel entonces. Su trabajo, bastante más consistente en este segundo lanzamiento de los canadienses, dotó a su música de una gran fuerza y atmósfera que rodea todo el álbum, pero desgraciadamente no tuvo el éxito esperado y la banda se desanimó aún más.

El lanzamiento de “Surveillance” supuso un duro golpe para la banda en su momento. Si bien ahora está considerado una de sus obras más intrépidas y arriesgadas y se ha ganado a pulso su lugar en la historia de la banda, en su momento fue un lanzamiento que fue recibido con mediocridad entre la crítica especializada y que no obtuvo el éxito deseado. Se lanzaron tres singles promocionales, “Let The Light (Shine On Me)”, “Long Time Gone” y “Never Say Never”, pero el único que obtuvo cierto éxito en las emisoras de radio canadienses fue el primero, mientras que “Never Say Never” ni siquiera llegó a colarse en las listas de éxitos en su país natal. 

El álbum está compuesto por una buena ristra de himnos atemporales que muchos recordamos a día de hoy, de esos que han pasado a formar parte de nuestra propia historia, pero destacaré dos de mis favoritos de un álbum que no tiene ni un solo tema que puedas saltar: «Never Say Never» y «Headed For Nowhere«. El primero de ellos es uno de los adelantos que presentaron de «Surveillance» y la perfecta muestra que recoge el sonido clásico del trío canadiense adaptado a los nuevos tiempos, mezclando el sonido del AOR y el hard rock que ya llevaban algunos años insertando en su proyecto en perfecta simbiosis con el heavy metal más auténtico con el que la banda empezó a juguetear en «Progressions Of Power» y, sobre todo, en «Allied Forces«. Además le acompañaba un videoclip muy molón en el que se nos mostraba al trío con una vestimenta más acorde – y futurista – a los tiempos que corrían por 1987 acompañado de una temática post-apocalíptica muy cercana al mundo de Terminator, del que soy gran seguidor.

Por otro lado tenemos «Headed For Nowhere«, uno de los temas más heavies del disco que está fuertemente influenciado por la guitarra de Steve Morse, eterno guitarrista de Kansas. Venero el sonido de todo el álbum y en concreto el de este tema por encima de todas las cosas. Podría decir que es mi tema favorito de la banda – entre muchos otros – junto al eterno «Allied Forces«.

Formación:
Rik Emmett: voz/guitarra
Mike Levine: bajo/teclados
Gil Moore: voz/batería/percusiones

Músicos Adicionales:
John Roberts — locutor (en «Carry on the Flame»)
Steve Morse — guitarra acústica en «All the King’s Horses» y eléctrica en «Headed for Nowhere».
Dave Traczuk — programador, sintetizador y teclados.
Greg Loates — percusiones, programador, efectos y productor.
Hugh Cooper — efectos de sonido
Joel Feeney — coros
Joel Wade — coros
Paul Henderson — coros
Ross Munro — coros
John Alexander — coros
Noel Golden — coros

Tracklist:
01. Prologue: Into The Forever
02. Never Say Never
03. Headed For Nowhere
04. All The King’s Horses
05. Carry On The Flame
06. Let The Light (Shine On Me)
07. Long Time Gone
08. Rock You Down
09. Prelude: The Waking Dream
10. On And On
11.  All Over Again
12. Running In The Night

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