White Crone: «The Poisoner» (2020, Independiente)

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WOW. Hace poco hice un enorme descubrimiento gracias a una de mis mejores fuentes, el canal de YouTube de NWOTHM Full Albums. La artista de la que hablaremos hoy, no es ni de coña una novata en la industria musical. Lisa Mann lleva dos décadas de carrera a sus espaldas, principalmente como cantante y bajista de blues. De hecho, fue ganadora en 2015 y 2016 del prestigioso Bues Music Award, además de que su innegable talento en las cuatro cuerdas le ha hecho merecedora del Muddy Waters Award a la Bajista del año, hasta en tres ocasiones.

Con semejante carta de presentación, no resulta extraño el éxito de su primera incursión dentro de la escena metalera, tras cinco álbumes de blues rock de calidad autoproducidos. Lisa adora el metal de la vieja escuela, algo palpable en sus influencias y en los músicos con los cuales ha contado para esta aventura. Como único miembro oficial de White Crone, la banda que ha formado para la ocasión, le acompaña el baterista Larry London. Este se encarga de las baquetas en todos los temas excepto en el penúltimo, de los cuales se encarga el conocido Vinnie Apice. Lisa se encarga del apartado vocal, de la composición y de las líneas de bajo y de guitarra. Esta última función, la compagina con Kevin Hahn en la mayoría de temas, excepto en el primero y el sexto, en los cuales ha colaborado con el guitarrista Mehdi Farjami. Lo cierto es que ha sabido rodearse de músicos de un talento innegable, como podréis comprobar en este The Poisoner: una oda al metal más tradicional, que rebosa misticismo.

La multiinstrumental Lisa Mann, la mente detrás de este proyecto.

Después del pegadizo riff de guitarra inicial en The Dream of Tiamat, entra en escena la poderosa voz de Lisa Mann. Su trabajo tanto en el apartado vocal, como en las líneas de bajo y de guitarra resulta encomiable. Gracias a sus elaboradas y místicas letras, junto a su majestuoso estilo, por momentos parece como si relatara una historia, al estilo de los legendarios Terry Jones de Pagan Altar y Mark Shelton de Manilla Road. Telita también el solo de guitarra y la oscura atmosfera, que veremos presente en buena parte del elepé.

Empieza con el protagonismo del bajo el tema homónimo, hasta que se le unen la guitarra y la batería de Larry London. El envenenador ataca implacable, en otro tema redondo y igualmente memorable. Creo que Lisa calcula muy bien la duración de sus canciones ya que, excepto la composición que cierra el álbum, el resto no supera los cinco minutos. Para un álbum que dura 51 minutos, en ningún momento resulta tedioso, lo cual es algo destacable.

The Abyss se nos muestra oscura, con la voz de Mann resonando casi de manera malévola. En algunas fases del tema podemos notar una influencia del doom, si bien sigue la tónica del heavy clásico general. Hacia la mitad del tema decide cambiar el ritmo y se aceleran las revoluciones, otorgando un mayor papel a una desatada guitarra.

Continuamos con la breve instrumental Our Sacred Duty, que ejerce como antesala del temazo Broken, que presenta claras influencias orientales, como los mejores Rainbow de Dio y Ritchie Blackmore. Aquí el papel que, en la mítica banda de hard rock, era realizado por los teclados, para enfatizar la atmósfera, es compartido por la guitarra y, sobre todo, el bajo de Mann. Mención especial para la percusión de Caton Lytes, que hace que la resalte la tonalidad perseguida por el conjunto de instrumentos.

No suelen convencerme en demasía las versiones, a menos que estén realmente bien ejecutadas. Más que nada porque hay muchos ejemplos de covers que, aunque no sea la intención, parecen temas de puro relleno. Sin embargo, en The Seven Gates of Hell vemos un ejemplo de todo lo contrario: un excepcional cover de los conocidos Venom que, en mi opinión, incluso supera a la original. El solo de guitarra es de los mejores de todo el elepé y parece estar ejecutado en el momento de mayor clímax del tema. Se nota el cariño que le tiene Lisa a los clásicos del metal de la vieja escuela.

La tonalidad positiva de New Planet Earth contrasta de manera clara con el ambiente de las canciones anteriores. En realidad, su letra es algo turbia, ya que nos cuenta que seremos testigos del nacimiento de un nuevo planeta Tierra, si bien nuestros cuerpos serán el alimento para su regeneración. Como si la naturaleza necesitara terminar con la existencia humana para su poderoso resurgimiento. El ritmo de este medio tiempo recuerda al cabalgar de un caballo, como varios de los temas inmortales de Iron Maiden.

Internment, el instrumental más largo del disco, empieza lenta y pesada, como si fuera el presagio de algo pernicioso. Tras una breve pausa, la batería de Larry y la guitarra de Kevin Hahn deciden aumentar las revoluciones, con el omnipresente bajo de Lisa como apoyo imprescindible en la retaguardia. De manera muy fluida, como si se fundiera con el corte anterior, entra en escena el tema en el cual vemos más claro las influencias del blues que tanto idolatra Lisa. Con unas elegantes líneas de guitarra y la siempre acertada voz de nuestra protagonista, este tema es sencillo en su estructura pero igualmente efectivo.

La breve Melancholia, última instrumental de esta maravillosa obra, es melancólica y relajante, como su propio nombre indica. Le sigue Under Hag Stones, tema con claras reminiscencias del doom. Se encarga de la batería en esta composición el famoso Vinny Appice, antiguo miembro de formaciones míticas como Black Sabbath y Dio, entre otros proyectos de lo más variopintos. Resulta de lo más oscuro que podemos escuchar aquí, tanto en el apartado instrumental como en el lírico.

Mantiene una estructura densa y ralentizada, en la que Lisa nos narra cual profetisa el inminente peligro, que parece desatarse con los perturbadores murmureos del final del tema, como si los monstruos que moran bajo las encantadas piedras fueran a resurgir de su letargo, con perversas intenciones. Se hace referencia a las existentes piedras huecas (o piedras de serpiente), cuya interpretación radica en la mitología celta.

Termina este viaje por lo oculto con 18 Rabbit, un magistral corte épico que podría haber firmado el inconmensurable Ronnie James Dio, en su época en Rainbow. La travesía que nos propone esta composición, nos mantendrá cautivados en todo momento. No se me ocurre mejor manera de cerrar por todo lo grande esta sensacional obra maestra, con el que es quizás su mejor tema.

Es difícil criticar algo del maravilloso debut en la escena tradicional del metal de Lisa Mann. Quizás alguno de los temas es menos trascendente que otros, si bien tampoco es algo que afecte de manera negativa a la sensación general que nos deja. Se notan sus años de experiencia como artista, aunque sea en un género diferente como el blues. Al fin y al cabo, los padres del metal nacieron como una banda de blues, así que la sinergia entre ambos géneros es evidente.

Nada más que añadir de mi parte, nos encontramos sin lugar a duda ante un firme candidato a mejor álbum del año. Será un bendito quebradero de cabeza escoger solo a unos pocos álbumes, si tenemos en cuenta el enorme estado de salud en el cual se encuentra el metal tradicional.

Mejores temas: The Poisoner, The Abyss, Broken, Under Hag Stones, 18 Rabbit.

Originalidad: 8.5 out of 10 stars (8,5 / 10)
Composición: 9.2 out of 10 stars (9,2 / 10)
Producción: 8.5 out of 10 stars (8,5 / 10)
Técnica: 9.2 out of 10 stars (9,2 / 10)
Valoración final: 8.9 out of 10 stars (8,9 / 10)

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